Habituarse a una nueva imagen corporal y adquirir ciertos hábitos de higiene son los cambios más comunes que experimentan las personas osteomizadas
Debido a determinadas enfermedades, como podría ser un cáncer de colon o de recto, en ocasiones es necesario practicar una ostomía. Esta intervención persigue comunicar una víscera con el exterior, por lo general hacia la pared abdominal, ya sea para eliminar sustancias de desecho del organismo, o para introducir alimentos o fármacos. Pero, ¿cómo influye todo ello en los afectados?
* Autor: Por CLARA BASSI
* Fecha de publicación: 30 de noviembre de 2008
Después de una ostomía
La ostomía es una intervención quirúrgica en la que se practica una abertura de una víscera hueca, como el colon o la vejiga, hacia el exterior, normalmente a través del abdomen, para que la persona pueda expulsar las sustancias de desecho del organismo (heces y la orina). Se practican después ciertas intervenciones, como la extirpación de un tumor en el recto, en la que el esfínter anal queda afectado. El estoma es el nombre del orificio que queda tras la ostomía.
Alrededor del estoma se coloca una bolsa o dispositivo que recoge los deshechos del organismo. Las ostomías pueden realizarse de forma temporal o definitiva para sortear una enfermedad e, incluso, la muerte. Esto significa que hay personas que tienen que aprender a convivir con un estoma durante el resto de su vida.
La adaptación
"Se produce un cambio en la imagen corporal, acostumbrados como estamos a hacer nuestras necesidades fisiológicas como todo el mundo y, en este sentido, una ostomía, por la razón que sea, sobre todo de salud, supone un cambio muy importante", según José Luis Ruiz, presidente de la Asociación de Ostomizados de Guipúzcoa (ASOGUI).
La persona ostomizada debe superar el malestar psicológico que entraña la ostomía y adaptarse a la nueva situación lleva su tiempo, que no está influido por el hecho de ser hombre, mujer, joven o mayor, sino que depende de cada persona. Pero con el tiempo, "la mayoría se adapta", afirma Ruiz. Y para aquellos a los que les resulta más difícil, cada vez existe un mayor número de asociaciones dispuestas a prestarles su apoyo. ASOGUI es una de ellas, pero las hay en Bilbao, Vitoria, Navarra, Barcelona, Valencia, Andalucía, Cantabria, Pontevedra, Madrid y Zaragoza, entre otros lugares de España.
Por otra parte, desde hace casi un año y medio, estas asociaciones se han unido y han constituido la Federación Española de Asociaciones de Ostomizados (FEDAO). Éstas brindan apoyo moral y psicológico a los afectados de manera que no se sientan solos, sobre todo cuando regresan a casa, y evitar que se les caiga el mundo encima. Para ello, se ofrecen charlas con enfermeras estomaterapeutas sobre los cuidados del estoma, con cirujanos, que explican cómo se practica la ostomía y sus razones, así como con los delegados comerciales de los dispositivos colectores, quienes informan de los nuevos modelos disponibles.
ALGUNOS CAMBIOS
Una parte de los pacientes pueden reincorporarse con normalidad a su vida laboral, salvo aquellos que desempeñen trabajos de gran dureza física, como un minero o un trabajador de una fundición. En esos casos, la persona afectada debe plantearse un cambio de trabajo, pero no es necesario en los puestos donde no se requiere mucho esfuerzo físico, como los empleos de oficinista o el de dependiente, entre otros.
El deporte no está vedado, ni mucho menos, para las personas ostomizadas, aunque debido a que el intestino está fijado a la pared del abdomen se deben evitar realizar esfuerzos físicos importantes. No se puede, pone como ejemplo extremo José Luis Ruiz de ASOGUI, practicar la halterofilia, pero sí se aconseja la natación. En cuanto a la vida sexual, el afectado también debe adaptarse, pero su nueva condición no tiene por qué ser limitante.
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