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9/6/17

El yoga podría combatir los síntomas de la fibromialgia [9-6-17]


El yoga podría combatir los síntomas de la fibromialgia

Investigadores señalan que los participantes del estudio reportaron menos dolor, fatiga y ansiedad tras ocho semanas

El yoga que incluye estiramientos suaves y meditación podría ayudar a aliviar los síntomas de fibromialgia, encuentra un pequeño estudio.

25 mujeres diagnosticadas con fibromialgia, un síndrome de dolor crónico, se inscribieron en una clase de yoga de dos horas que se reunía una vez por semana, durante ocho semanas. Otro grupo de 28 mujeres diagnosticadas con la afección se asignó a una lista de espera, y se les pidió que continuaran con su rutina normal para gestionar la fibromialgia.

Tras ocho semanas, el grupo de yoga reportó mejoras en los aspectos tanto físicos como fisiológicos de la fibromialgia, lo que incluyó una reducción en el dolor, la fatiga, la sensibilidad y la ansiedad, así como un mejor sueño y estado de ánimo.

“Cuando comenzamos, las mujeres estaban un poco asustadas, pero una vez entraron en el ritmo lo encontraron muy útil”, aseguró el autor líder del estudio James Carson, psicólogo clínico y especialista en dolor de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, en Portland. “Volvieron tras la primera semana y reportaron menos dolor, un mejor sueño y un sentimiento de ánimo por primera vez en años. Ese tipo de cambio continuó acumulándose durante el transcurso del programa”.

Al final del estudio, alrededor del 4.5 por ciento del grupo de yoga reportó estar “muchísimo mejor”, 9.1 por ciento dijo que estaba “mucho mejor”, 77 por ciento estaba “un poco mejor”, y 4.5 por ciento no reportó ningún cambio. En comparación, nadie del grupo de control reportó estar “muchísimo mejor” ni “mucho mejor”, 19.2 por ciento reportó estar “un poco mejor”, y 38.5 por ciento no reportó ningún cambio.

Las puntuaciones promedio de dolor se redujeron de cinco a cuatro en una escala de diez, aunque no hubo mejora en la puntuación general de “dolor por sensibilidad”.

El estudio fue limitado por la pequeñez de la muestra, la ausencia de seguimiento y una dependencia excesiva en datos reportados por las mismas participantes, anotaron los investigadores.

El estudio, que fue publicado en Internet el 14 de octubre, aparece en la edición impresa de noviembre de la revista Pain.

No existe cura para la fibromialgia, que se caracteriza por sensibilidad en puntos múltiples, fatiga, insomnio, ansiedad, depresión, y problemas con la memoria y la concentración. Entre once y quince millones de estadounidenses sufren de la debilitante afección, y entre 80 y 90 por ciento son mujeres, según la información de respaldo del artículo.

La fibromialgia puede ser muy difícil de tratar, y muchos pacientes informan sobre poco alivio con los medicamentos, señaló el Dr. Bruce Solitar, profesor clínico asociado de medicina en la división de reumatología del Centro Médico Langone de la NYU en la ciudad de Nueva York.

Solitar afirmó que probablemente valga la pena probar con el yoga. Pero anotó que las pacientes del estudio estaban en una clase de yoga especialmente personalizada para sus necesidades, y que tal vez las clases en un local de yoga serían demasiado intensas.

Las sesiones de yoga evaluadas en el estudio incluían 40 minutos de estiramientos suaves y posturas, 25 minutos de meditación, diez minutos de técnicas de respiración, una lección de 20 minutos sobre cómo aplicar los principios del yoga a la vida diaria y a la gestión de la fibromialgia, y 25 minutos de discusión en grupo. También se exhortó a las participantes a practicar en casa con un DVD la mayoría de días.

Aunque no se sabe qué tanto del efecto positivo mostrado en el estudio es un efecto “placebo” de hacer algo que da una sensación de empoderamiento en lugar de algo especial del yoga y la meditación en sí, si las personas se sienten mejor tal vez eso no tenga importancia, comentó Solitar.

“Muchos pacientes reportan que no hay muchas cosas que les ayuden, así que cualquier cosa positiva es algo bueno”, aseguró Solitar.

En el estudio, las mujeres practicaron yoga de la conciencia, un tipo de yoga desarrollado por Carson, profesor de yoga y meditación, y su esposa y coautora del estudio Kimberly Carson. Carson fue el profesor de la clase. (Carson no reportó consideraciones financieras que causaran un conflicto de interés).

El yoga de la conciencia se basa en la escuela de yoga Kripalu, dijo Carson, que enfatiza las “dimensiones internas” del yoga, tales como la aceptación del dolor y estar dispuesto a aprender del dolor y las circunstancias estresantes, estar mentalmente “presente en el momento”, y aprender a distinguir entre eventos reales y la tendencia de la mente a convertir el dolor en una “catástrofe”, o sea a pensar que es el peor dolor posible cuando en realidad se puede manejar, explicó.

Investigaciones anteriores mostraron que el yoga de la conciencia mejoraba el dolor, la fatiga, el sueño y el estado de ánimo en mujeres que tenían cáncer de mama, dijo Carson.

No se sabe qué aspectos del yoga de la conciencia son los más beneficiosos, pero Carson cree que el ejercicio, la meditación y los aspectos sociales contribuyen.

“La combinación tiene un efecto sinérgico”, aseguró Carson. “Nuestra mente y nuestro cuerpo están muy conectados, pero con frecuencia no lo sabemos. Las técnicas como el yoga realmente refuerzan esa conexión, y hacen que tengamos mucho más conciencia del hecho de que nuestros pensamientos y sentimientos afectan a nuestro cuerpo, y que nuestro cuerpo afecta la manera en que pensamos y sentimos”.

Si sufre de fibromialgia y busca una clase de Yoga, Carson recomendó buscar una clase que se anuncie como “suave” y asegurarse de que el profesor sepa que usted tiene dificultades físicas para que modifique las posturas.

Dado que muchas clases de yoga no incorporan meditación, Carson también recomienda buscar una clase de meditación, que enseña ejercicios de respiración para reducir el estrés y manejar el dolor.

Un estudio publicado en agosto en la New England Journal of Medicine encontró que el tai chi podría también ayudar a aliviar a los pacientes de fibromialgia. Al igual que el yoga, el tai chi es un ejercicio de cuerpo y mente que enfatiza movimientos lentos y suaves para desarrollar fuerza y flexibilidad, así como respiración profunda y relajación, para que el qi o energía vital fluya por el cuerpo.

22/1/17

La meditación reduce la actividad cerebral relacionada con el dolor [22-1-17]


La meditación reduce la actividad cerebral relacionada con el dolor

Muchos de las personas que sufren dolor dicen sentirse bastante aliviados a través de la práctica de meditación. De la misma forma, algunos meditadores dicen no sentir dolor cuando se encuentran inmersos en ese estado e incluso lo demuestran clavándose alfileres mientras meditan.

Pero, ¿por qué meditar puede reducir o eliminar la percepción del dolor? Y más aún, ¿cómo se explica eso a nivel cerebral? Un reciente artículo de la revista Frontiers in Psychology (2014) nos resume de forma clara los hallazgos de diversas investigaciones sobre los efectos cerebrales de esta práctica en relación a las vías de procesamiento del dolor.

Según escriben Hiroki Nakata y otros colaboradores japoneses, los trabajos más recientes han utilizado técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética funcional o la magnetoencefalografía para averiguar cómo la meditación produce esa reducción del dolor, estudiando sus efectos en el cerebro, aunque hasta ahora los resultados no siempre han sido congruentes.

Según cuentan, tras revisar las publicaciones, su hipótesis es que la meditación reduce el dolor porque disminuye la actividad neural de diversas áreas implicadas en el procesamiento de la señal dolorosa. Concretamente se trata de la corteza cingulada anterior, la ínsula, la corteza somatosensorial secundaria y el tálamo.

Curiosamente, los años de práctica y el tipo de técnica de meditación son variables importantes a considerar. Según parece, el ejercicio ‘Open Monitoring’ atenuaría más actividad neural dolorosa que la práctica de la atención centrada (Focused Attention), incluyendo el sistema límbico, muy importante en las emociones. Por otra parte, cuantos más años de experiencia, más cambios a nivel cerebral.

Los autores proponen tres posibles mecanismos por los que la meditación podría reducir la percepción de dolor aunque se necesita investigar más para aclarar esta última cuestión. Uno de los mecanismos es que la meditación actúe como distractor, dirigiendo nuestra atención a otra información que no sea el dolor; otro, como placebo; y una tercera posibilidad sería modulando la actividad de lo que se llama ‘matriz de dolor’, que se refiere al conjunto de áreas neurales que procesan la información dolorosa. El futuro nos dirá cómo pero parece claro que meditar tiene más de un beneficio para la salud.
 

8/4/16

El yoga puede aliviar el dolor en la parte baja de la espalda [8-4-16]


El yoga puede aliviar el dolor en la parte baja de la espalda

Los que lo practican informan tener menos molestias y depresión a los seis meses

Practicar yoga puede ayudar a aliviar el dolor lumbar crónico, según un estudio reciente.
Los investigadores dividieron a 90 personas, de 23 a 66 años, que tenían discapacidad funcional moderada como resultado del dolor de espalda en dos grupos.

Un grupo hizo sesiones de 90 minutos de yoga Iyengar dos veces a la semana durante seis meses. El otro continuó con la terapia o tratamiento médico que habían estado recibiendo.

A los tres y seis meses, una mayor proporción de los practicantes de yoga informó sobre mejoras en el dolor y la funcionalidad mediante cuestionarios que preguntaban sobre los niveles de dolor, la dificultad para realizar tareas físicas y los analgésicos que tomaban. Los que estaban en el grupo de yoga también señalaron que tenían menos síntomas de depresión.

"El grupo de yoga experimentó menos dolor, menos discapacidad funcional y menos depresión, en comparación con el grupo de control", aseguró la autora del estudio Kimberly Williams, profesora asistente de investigación en el departamento de medicina comunitaria de la Universidad de Virginia Occidental. "Estos cambios fueron clínica y estadísticamente significativos y se mantuvieron durante seis meses después de la intervención".

El estudio aparece en la edición de septiembre de Spine.

El yoga Iyengar, una forma de hatha yoga que es popular en Estados Unidos, mejora la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio de los participantes mediante una serie de posturas específicas.

El Dr. Todd J. Albert, jefe del departamento de ortopedia de los Hospitales de la Universidad de Thomas Jefferson y del Instituto Rothman de Filadelfia, dijo que el estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., estaba bien diseñado.

"Me he dado cuenta de que tanto el yoga como el pilates son fabulosos para el dolor crónico de la parte baja de la espalda", dijo Albert. "Se centran mucho en fortalecer el núcleo, algo crítico para las personas físicamente mermadas".

El dolor lumbar puede hacer que las personas dejen de hacer ejercicio a causa de las molestias o al temor de agravar aún más la lesión de su espalda. La falta de actividad puede hacer que los músculos de la espalda se debiliten, lo que crea las condiciones perfectas para aún más dolor crónico.

Los ejercicios como el yoga ayudan a revertir la debilidad muscular al fortalecer los músculos del tronco, entre los que se encuentran los músculos extensores de la espalda, los abdominales y los glúteos, que son claves para la estabilidad del tronco y reducen la carga sobre la columna.

"Fortalecer estos músculos es como crear un refuerzo alrededor del torso", explicó Albert.

El dolor lumbar representa entre el 20 y 25 por ciento de los reclamos médicos y supera los $34 mil millones en costos médicos directos anuales, de acuerdo con la información de fondo del estudio.

Mary Lou Galantino, profesora de fisioterapia del Colegio Richard Stockton de Nueva Jersey, dijo que el estudio confirma una investigación anterior sobre los beneficios del yoga en afecciones tan variadas como la menopausia y la osteoartritis. Otra investigación muestra que el yoga puede mejorar el estado de ánimo en mujeres que tienen cáncer de mama.

"Hay tantos datos que apuntan de manera emocionante a los beneficios físicos, psicológicos y espirituales del yoga", dijo Galantino. "También creo que hay un aspecto social en torno al yoga. Puede fomentar un sentido de comunidad y bienestar general".

Al igual que el fortalecimiento de la espalda, los aspectos fisiológicos y espirituales también son importantes, entre los que se encuentra la meditación y la respiración profunda, dijo Galantino.

"Con el fin de lograr un enfoque holístico del bienestar propio, hay que obtener los beneficios físicos, psicológicos, emocionales y espirituales", dijo Galantino, un instructor de yoga. "Es una atención integral. Si se practica la respiración, las posturas y la meditación correctas, el yoga ofrece muchos beneficios. Hay que tener todos los elementos. Si lo occidentalizamos y lo convertimos solamente en un programa atlético, es probable que no se consigan estos beneficios".

Aunque son muchas las causas del dolor lumbar, la responsable con frecuencia es una hernia de disco o artritis. Aunque a las personas que sufren de dolor lumbar les podría preocupar que el ejercicio pueda agravar su dolor, es poco probable que lo haga siempre que no exageren, aseguró Albert.